viernes, 4 de octubre de 2013

Bizcocho Cebra



Oh, oh... ya empezó el cole. Cómo echo de menos el verano... ir a nuestro ritmo, sin tantas salidas y venidas... sin "venga que llegáis tarde"... sin "haz los deberes"... sin "a la cama que mañana hay que madrugar"... oh....

Pero lo bueno es que es época de cocinar!! más horas en casa, más tiempo para cocinar. 

Y los niños deben llevar algo al cole para tomar a media mañana, y qué mejor que llevar algo casero. Nada de ir a la cafetería a comprar chuches. ME NIEGO!

La semana pasada llevaron magdalenas de defensa... jajajajaaa Las llamo así, porque de lo tiesas que quedaron valían para defenderse de cualquier abusón! jajajajaja De momento, no subo la receta, más que nada, porque no la encuentro. Me pareció una receta estupenda, cómoda. Y me animé. Pero es mala. De sabor, bueno, azúcar, huevos... pues normal. Pero duras duras duras! jajaaa como dice Fon, se las tomó para desayunar, y se quedó sin café! Lo chuparon todo! jajajaaa

Bueno, este bizcocho está bien. Es el de toda la vida de yogur, solo que también con algo de cacao y puesto así... por darle una gracia. Una receta de toda la vida, rápida sencilla y rica. Esto sí que es algo para que se lleven al cole para tomar a media mañana... ahora si...



Ingredientes:

3 huevos
1 yogur vainilla
1 medida yogur de aceite
2 medidas yogur de azúcar
3 medidas yogur de harina
1 sobre Royal
Cacao en polvo

Calentamos el horno. En mi caso, a 180º arriba y abajo y con aire.

Ahora, batimos los huevos con el azúcar muy bien. Si podemos hacer todo con un robot, mejor, porque lo suyo es ir echando el resto de ingredientes sin parar... Así que ahora es el turno del yogur, que se incorpore bien y el aceite. Cuando la mezcla esté hecha, terminamos con la harina y la levadura. 

En esta ocasión he utilizado yogur con aroma a vainilla, que le va de cine. El bizcocho más clásico lleva yogur natural y ralladura de piel de limón o bien yogur de limón... la verdad es que no es muy impotante el sabor. Casi cualquier sabor queda bien. He probado muchos y todos quedan ricos.

Bueno, cuando hemos terminado con la harina, podemos verter toda la masa en el molde previamente enharinado, o hacer como he hecho en esta ocasión: dividimos la masa en dos y a una de esas partes le añadimos cacao en polvo. Lo suficiente para que tome un buen color a chocolate. 

Tomamos el molde y echamos una cucharada de una de las masas. Y sobre ésta, echamos una cucharada de la otra masa y sobre ésta una cucharada de la primera masa... y así hasta terminarlas. 
Al echar una sobre otra, ellas mismas van colocándose de forma que luego nos quede un precioso bizcocho cebra. Cebra-cebra!!!


Lamento no haber hecho fotos en las diferentes capas... pero me quedé sin móvil!!! :(
y no lo recuperé hasta que tuve el bizcocho en el horno... 
Esta foto de arriba la hice con el móvil de Fon... de milagro... porque estaba saliendo de casa...



Vuelvo a la receta: horno caliente; masa vertida en el molde engrasado;, pues ahora toca meter el molde en la parte inferior del horno y meterlo 34 minutos. O por lo menos es el tiempo que yo lo tuve. 
La mejor forma de ver si está hecho, es pinchando con una aguja por el centro pasados 30 minutos...

Se saca del horno. Se deja enfriar un poco. Se desmolda sobre una rejilla para que termine de enfriar del todo. 

Ya de la que sale del horno se le ve que tiene un "color especial"... dan ganas de meterle el cuchillo para ver cómo ha quedado por dentro...




Porque la verdad es que tanto el olor de la cocina como el aspecto, prometen muuuucho! Yo ya había hecho varios bizcochos "amarmolados", pero este es el primero que hago "salvaje"!!! (por lo de cebra y tal...) y tenía ganas de ver el resultado...

Qué pinta, por favor....


Y la verdad, es que no defraudó. Como siempre que se hace el clásico del yogur, el sabor y la textura quedan muy ricos, y a los niños les rechifló el "tuneado" jejejee


Así como las magdalenas de defensa me dejaron mal sabor... este bizcocho me ha dejado con ganas de más!!!!

Como siempre he sido un poco.... rata... me da mucho coraje que se acaben en el mismo día lo que cocino... quiero que dure al menos dos días! tampoco es tanto pedir, no?? si es que tardo más en cocinarlo que ellos en comerlo! ;) Así que, para asegurarme que al día siguiente mis peques pudieran llevarse un cacho de cebra al cole, después de merendarlo, meto el bizcocho en una caja de cookies para... esconderlo "un poco"... Caja que me regaló Eva y que le va como anillo al dedo! Gracias Eva.

:)



 Ala... a preparar bizcochos... que apetecen tooodos!

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